La firma con más de cuatro décadas de trayectoria transforma su modelo de franquicias tradicionales hacia un esquema accesible, escalable y diseñado para impulsar la independencia económica de las mujeres.
En respuesta a los profundos cambios que la pandemia generó en el sector belleza, Gisele Delorme e Irissence, empresas con más de 40 años de experiencia en el mercado, han anunciado una reestructuración integral de su modelo de negocio. Lo que antes operaba bajo el esquema de franquicias tradicionales, hoy se transforma en un esquema innovador de cabinas integrales de belleza, diseñado para reducir barreras de entrada y fomentar el emprendimiento femenino.
Con una inversión inicial de 80 mil pesos, las emprendedoras acceden a un paquete completo que incluye mobiliario especializado, productos de las marcas propias de la compañía y capacitación inicial.
Este nuevo formato busca pasar de un modelo de franquicia rígido a uno más flexible, permitiendo que las empresarias crezcan de manera orgánica conforme aumenta su demanda de servicios.
En entrevista con El Industrial, Carmina Cisneros, fundadora y directora general de la compañía, explicó que la decisión responde a una evolución natural del negocio y a una escucha activa de las necesidades del mercado:
“Antes de la pandemia operábamos con siete franquicias bajo un esquema tradicional. El nuevo entorno nos obligó a replantearlo todo. Nos dimos cuenta de que el camino no era exigir grandes inversiones, sino crear un modelo más flexible, accesible y escalable que realmente les permitiera a las mujeres empezar desde cero con el respaldo de una marca con trayectoria.”

La compañía, fundada en la década de los años 80, inició como un proyecto individual y ha evolucionado de manera progresiva. Parte de su fortaleza radica en la consolidación de líneas propias y la adquisición de marcas como la francesa Gisele Delorme, lo que hoy le permite ofrecer a las emprendedoras productos de alta calidad con ventajas competitivas en costo y disponibilidad.
El nuevo esquema no solo simplifica el inicio de operaciones, sino que también está pensado para crecer a la par del negocio. Las emprendedoras pueden integrar paulatinamente servicios especializados como masajes, maquillaje profesional y tratamientos avanzados, consolidando así un modelo sostenible y resiliente.
“Nuestro objetivo es impulsar la independencia económica y profesional de las mujeres. No se trata solo de vender una cabina; se trata de darles las herramientas para que puedan construir su propio camino, con el respaldo de una marca que ha estado en el mercado por más de cuatro décadas”.
Queremos que crezcan de manera orgánica, incorporando más servicios a medida que su clientela lo demande”, añadió Cisneros.
Este enfoque marca un parteaguas en la forma de hacer franquicias en el sector belleza en México. Al priorizar la accesibilidad, la flexibilidad y el acompañamiento, Gisele Delorme e Irissence consolidan un modelo de negocio más humano, adaptable y alineado con las nuevas realidades del mercado post-pandemia.
