Lo acontecido en el Senado de La República entre Gerardo Fernández Noroña y Alejandro Moreno pareciera un simple agarrón entre dos personalidades divergentes, pero el tema va aún más allá, pues han sido persistentes en sus estrategias dominantes; mofas, insultos, descalificaciones y gritos ofensivos a más no poder. Pero éste hecho tiene varias lecturas desde diversas ópticas:
Desesperación ante una fuerza aplastante en ambas cámaras (Senadores y Diputados).
La ausencia de una estrategia de operación política que pudiese lograr acuerdos y consensos mixtos.
Caer en el juego político de descalificaciones e insultos del pasado.
Se emite un mensaje de impotencia y falta de acuerdos con otras minorías representativas de la pluralidad para lograr sostener posturas de altura.
Se vislumbra una oposición desdibujada. Por otro lado, se hace manifiesta la imposibilidad de crear un frente al interior del Senado para enfrentar a MORENA.
Más allá de una riña entre dos representantes populares, se perciben odios acumulados entre las fuerzas políticas que los dos representan, pero que afortunadamente no se han expresado de manera generalizada.
Malas señales del actuar, conllevan desalientos y agotamiento del actual modelo democrático, por lo que obliga a repensar nuevas reglas del juego electoral y abrir espacios a otros pensamientos provenientes de una sociedad que no se identifica con ningún partir político nacional.
¿Cómo diseñar una nueva visión desde la óptica del viejo lente que acuñó el actual sistema político?
¡No puedes manejar un auto mirando por el espejo retrovisor!
Gotas de café: Incongruencia de la Justa mediana, en la compra de una casa en Tepoztlán por 12 millones de pesos y dos autos con valor de 3 millones. ¿Quién Pompo? diría el clásico de Chico Che… Alito no canta mal las rancheras, sí de fortunas se trata.
#EnMangasDeCamisa. #LÁNZATE