Capacitar líderes genera un retorno de 4 a 1 para las empresas, revela experta de Universidad Tecmilenio
En un entorno laboral marcado por el estrés, la ansiedad y la alta rotación de talento, el verdadero problema de muchas empresas no está en los salarios ni en las jornadas laborales, sino en la forma en que se lidera a las personas.
Así lo afirma Rosalinda Ballesteros, directora del Instituto de Ciencias del Bienestar y de la Felicidad de Universidad Tecmilenio, quien advierte que el liderazgo tradicional y autoritario se ha convertido en uno de los principales factores de desgaste emocional y fuga de talento en las organizaciones mexicanas.
“Las personas no renuncian a su trabajo, renuncian al liderazgo. Renuncian a jefes que no saben manejar personas”, aseguró en entrevista con El Industrial.
En el marco de los diez años de la Maestría en Liderazgo Positivo de Universidad Tecmilenio, Ballesteros compartió los hallazgos del estudio Factor Wellbeing, en el que participan más de 150 empresas y alrededor de 24 mil colaboradores cada año.
Los resultados muestran que invertir en liderazgo tiene efectos directos en productividad, satisfacción laboral y permanencia del talento.
“Por cada peso que una empresa invierte en formar líderes, obtiene un retorno de cuatro pesos. Es probablemente una de las inversiones más rentables que puede hacer cualquier organización”, sostiene.
El costo invisible de los malos líderes
La especialista explica que muchas empresas siguen promoviendo a personas por su experiencia técnica, sin prepararlas para gestionar equipos humanos. “Todos nos contratan por lo que sabemos hacer, pero muchas veces nos despiden por cómo tratamos a las personas”, señaló.
De acuerdo con las investigaciones del Instituto, los colaboradores que cuentan con líderes positivos muestran mayor compromiso y tolerancia ante ofertas externas, mientras que quienes tienen malos jefes suelen abandonar sus empleos incluso sin mejoras salariales. “Hay personas que prefieren irse ganando lo mismo o hasta menos, con tal de salir de ambientes tóxicos o de liderazgos destructivos”, afirmó.
Ballesteros advierte que el estrés laboral ya alcanzó niveles críticos en México. “Setenta y cinco por ciento de las personas que acuden a consulta al IMSS dicen haber sentido estrés laboral el día anterior. Eso significa que el problema no es individual, es sistémico”, enfatiza.
La experta considera que el modelo laboral mexicano sigue privilegiando el control, el exceso de horas y el micromanagement por encima de la confianza y los resultados. “No es un tema de cuántas horas trabajamos, sino de qué sucede durante esas horas”, explicó.
México trabaja más… y produce menos
En medio del debate sobre la reducción de la jornada laboral a 40 horas, Ballesteros recordó que México es uno de los países con más horas trabajadas dentro de la OCDE, pero también uno de los menos productivos.
“Seguimos creyendo que productividad es estar sentado más tiempo en la oficina, cuando los países más productivos del mundo trabajan menos horas y tienen mejores sistemas de bienestar”, afirmó.
Como ejemplo, menciona el caso de Alemania, donde las jornadas laborales son considerablemente menores, pero los niveles de productividad superan ampliamente a los de México.
La directora del Instituto de Ciencias del Bienestar y de la Felicidad de Universidad Tecmilenio sostiene que las empresas deben dejar de ver el bienestar como un tema “blando” o accesorio. “El liderazgo positivo no significa ser permisivo. Significa desarrollar líderes capaces de generar confianza, compromiso y resultados sostenibles”, puntualiza.
Actualmente, la Maestría en Liderazgo Positivo forma a gerentes, directivos y consultores especializados en transformación organizacional y bienestar laboral.
