Featured image of post Las mujeres en el comercio internacional: mucho trabajo poco poder

Las mujeres en el comercio internacional: mucho trabajo poco poder

Dra. Rocio Mendez

Cada año, el Día Internacional de la Mujer se llena de discursos sobre igualdad,inclusión y oportunidades. Sin embargo, cuando se observan las cifras de comercio internacional, el entusiasmo retórico contrasta con una realidad mucho menos alentadora: la economía global sigue funcionando con profundas desigualdades de género.

El comercio internacional suele presentarse como uno de los motores más eficaces del desarrollo. Pero ese motor no avanza de la misma manera para todos.

De acuerdo con datos de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), las mujeres aportan alrededor del 40% del valor exportado en las economías desarrolladas. Aunque la cifra parece significativa, el panorama cambia radicalmente en gran parte del mundo en desarrollo. En regiones como América Latina, el Caribe y varias economías asiáticas emergentes, la contribución de los hombres al comercio internacional sigue siendo casi el doble.

La desigualdad no se explica por falta de participación femenina en la economía. Por el contrario, millones de mujeres sostienen sectores completos de la producción global. En industrias intensivas en mano de obra, como alimentos, bebidas y textiles, su presencia es mayoritaria. No obstante, su participación se concentra en los eslabones menos conocidos y peor remunerados de las cadenas productivas.

El contraste es evidente cuando se observa quien controla los beneficios del comercio. Apenas una de cada tres pequeñas y medianas empresas pertenecen a mujeres, y de ellas sólo alrededor del 15 % participa en el comercio internacional. Es decir, las mujeres producen, trabajan y sostienen industrias exportadoras, pero siguen teniendo enormes dificultades para convertirse en protagonistas del comercio global.

La brecha se profundiza cuando se analizan los puestos de liderazgo y la propiedad empresarial. En América Latina, las mujeres representan cerca del 36.5 % del empleo en comercio exterior, pero apenas 15 % de las PyMEs exportadoras están dirigidas por ellas. Este dato revela un problema estructural: la economía internacional sigue organizada sobre barreras invisibles que limitan el acceso de las mujeres al financiamiento, a las redes comerciales y a los mercados globales.

Paradójicamente, el sistema multilateral de comercio vive un momento histórico: algunas de sus instituciones más influyentes están encabezadas por mujeres.

La Organización Mundial de Comercio está dirigida por Ngozi Okonjo - Iweala; la conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo por Rebeca Grynspan; y el Centro de Comercio Internacional por Pamela Coke - Hamilton. Su presencia al frente de estas instituciones simboliza un avance indiscutible.

Pero la representación en la cima no basta para transformar las estructuras que lo sostienen. Mientras las políticas comerciales no integren de manera real la perspectiva de género, el comercio internacional seguirá reproduciendo las mismas desigualdades que promete superar.

Si el comercio internacional pretende ser una herramienta de prosperidad, debemos dejar de asumir que la equidad llegará por inercia. Se requiere de políticas públicas deliberadas: acceso al crédito para empresarias, programas de internacionalización para PyMEs lideradas por mujeres, mayor presencia femenina en sectores estratégicos y condiciones laborales que permitan conciliar trabajo y vida familiar.

En otras palabras, el comercio internacional tiene una responsabilidad económica con el futuro de las mujeres. Porque ignorar el potencial productivo de la mitad de la población no es únicamente una injusticia. Es, además, una de las mayores ineficiencias del sistema económico global.

Somos un medio de comunicación multimedia especializado en noticias de negocios, economía y finanzas, enfocado en el norte de México.
Contacto: jonathan.monter@gmail.com