
• En 2025, la temperatura media global en superficie fue 1.44 °C por encima del promedio de 1850-1900, y el periodo 2015-2025 conforma la secuencia de once años más cálidos registrados.
• Cerca de 2,33 mil millones de equipos en operación están vinculados directamente con la cadena de frío y la conservación de productos perecederos.
• La adopción de refrigerantes naturales, chillers de alta eficiencia y bombas de calor —impulsada por compañías como Johnson Controls (JC)— fortalece la refrigeración sustentable y la descarbonización.
El planeta Tierra se calienta. Es un hecho innegable y parece no haber tregua. Los últimos tres años han puesto a prueba la capacidad de adaptación del planeta.
En 2023, la temperatura media global alcanzó un nuevo récord y marcó un umbral de calor sin precedentes. En 2024, ese registro volvió a superarse, convirtiéndose en el más cálido de la historia. En 2025, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) constató que la temperatura media global en la superficie fue de 1.44 °C (con una incertidumbre de ± 0.13 °C) por encima del promedio de 1850-1900.
Los tres últimos años (2023-2025), añade el informe, han sido los más calurosos jamás registrados por encima de la era preindustrial. Además, el periodo 2015-2025 constituye la secuencia de once años más cálidos. Estas cifras ponen de relieve la urgencia de impulsar soluciones que permitan a la sociedad adaptarse a temperaturas extremas y, al mismo tiempo, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).
Refrigeración sustentable y desarrollo: una prioridad global
En este escenario, la refrigeración sustentable adquiere un papel estratégico. Más allá del confort térmico, resulta esencial para la conservación de alimentos, medicamentos y vacunas, y demás procesos industriales. Su impacto en la salud, la seguridad alimentaria y la calidad de vida la convierte en un elemento clave para el desarrollo de las naciones.
Sin embargo, la brecha de acceso sigue siendo enorme. De acuerdo con el informe “El papel de la refrigeración en la economía mundial”, elaborado por el International Institute of Refrigeration (IIR), más de 1,12 mil millones de personas, sobre todo en regiones rurales y zonas urbanas vulnerables, enfrentan riesgos inmediatos al carecer de refrigeración adecuada. Lo anterior provoca la pérdida de una parte importante de alimentos y dificulta el almacenamiento seguro de vacunas y productos sanitarios.
Actualmente, existen 5,4 mil millones de equipos de refrigeración y aire acondicionado en operación en el mundo.
De este total, 2,33 mil millones de equipos están vinculados a la cadena de frío y/o a la conservación de productos perecederos. Esta cifra comprende 2,2 mil millones de refrigeradores y congeladores domésticos, 120 millones de unidades de refrigeración comercial, 5,7 millones de vehículos de carretera refrigerados, 2 millones de contenedores refrigerados y alrededor de 85 000 almacenes frigoríficos.
Estas cifras reflejan la magnitud de la infraestructura necesaria para mantener productos sensibles bajo temperatura controlada.
La rápida expansión del uso de la refrigeración, impulsada por el crecimiento demográfico, el aumento de los ingresos y el calentamiento global, subraya la importancia de adoptar tecnologías sustentables que permitan satisfacer la demanda sin agravar el problema climático.
Transición a refrigerantes de bajo GWP y desafíos normativos____text in bold
Los refrigerantes sintéticos tradicionales, como los hidrofluorocarbonos (HFC), tienen un alto potencial de calentamiento global (Global Warming Potential, o GWP) y están regulados por el Protocolo de Montreal y la Enmienda de Kigali. La reducción gradual de estas sustancias es uno de los objetivos más urgentes de la industria HVACR a nivel mundial.
La adopción de refrigerantes naturales, como el amoníaco (NH₃/R-717), el dióxido de carbono (CO₂/R-744) y los hidrocarburos (HC; por ejemplo, propano/R-290), ofrece una vía para reducir el impacto climático y, al mismo tiempo, mejorar la eficiencia energética.
El IIR señala que la transición debe ir acompañada de innovación tecnológica, inversión en infraestructura, capacitación y apoyo financiero para facilitar que los países en desarrollo adopten alternativas amigables con el medioambiente.
A nivel regional, los marcos regulatorios establecen calendarios de transición distintos. La Unión Europea destaca por su enfoque técnico y marco legal basado en la reducción progresiva (phase-down) de refrigerantes de alto GWP, especialmente los HFC, por medio de la Regulación Europea sobre F-gas.
El objetivo es reducir drásticamente y, en última instancia, eliminar los gases fluorados con efecto invernadero en nuevas instalaciones, así como la promoción de refrigerantes naturales y sistemas de baja carga para reducir emisiones directas e indirectas.
México y Centroamérica tienden a alinearse con el marco regulatorio de Estados Unidos —en particular con la American Innovation and Manufacturing (AIM) Act de 2020 — debido a su alta integración comercial y a la armonización técnica en cadenas de suministro.
En Sudamérica se observa una convergencia mixta entre esquemas regulatorios estadounidenses y europeos. Países como Costa Rica, Chile y México avanzan con mayor rapidez en la adopción de tecnologías de bajo GWP, mientras que otros países de Latinoamérica aún disponen de plazos más amplios para implementar medidas de alto impacto, en función de sus condiciones operativas y económicas.
Sistemas HVACR para una cadena de frío eficiente y baja en carbono
Frente al desafío climático, empresas globales como Johnson Controls ofrecen un conjunto de soluciones tecnológicas y servicios orientados a reducir el consumo energético, cumplir con las normativas ambientales sobre refrigerantes sustentables y optimizar los costos operativos en la cadena de frío.
Desde compresores alternativos y de tornillo, chillers para aplicaciones industriales de temperatura estándar y baja, bombas de calor de gran capacidad y sistemas de control inteligentes, las empresas del sector HVACR desarrollan tecnologías alineadas con las normativas internacionales y de los países donde se implementan, tanto en emisiones de carbono como en inflamabilidad y toxicidad.
Estos sistemas están diseñados para garantizar fiabilidad, alta disponibilidad operativa y flexibilidad en carga y temperatura, con un costo competitivo por kilovatio. Asimismo, contemplan intervalos de mantenimiento prolongados y soporte técnico especializado durante la vida útil de los equipos.
Ingeniería aplicada a la eficiencia energética y la refrigeración sustentable
La innovación aplicada a la refrigeración se centra en el desarrollo de soluciones HVACR sustentables, de alta eficiencia energética. Asimismo, el uso racional de agua, incluyendo opciones de sistemas con condensación por aire, agua o híbridos (adiabáticos), que emplean refrigerantes naturales, demuestra la viabilidad de soluciones a gran escala para la cadena de frío.
Para maximizar la eficiencia energética se integran compresores, chillers y bombas de calor de alto rendimiento, que conforman componentes importantes dentro de un diseño integral.
Asimismo, se debe tener en cuenta un diseño optimizado del sistema completo, como tuberías, aislamientos, circuitos hidráulicos y cableado, así como sistemas inteligentes de operación, monitoreo y mantenimiento.
En este proceso se equilibran la inversión, los costes operativos y el rendimiento mediante un dimensionamiento adecuado, además de la incorporación de tecnologías que impulsan rendimientos elevados, como variadores de velocidad y motores de alta eficiencia.
Las soluciones se basan en refrigerantes sustentables, desde naturales como el NH₃ y el CO₂ hasta refrigerantes HC.
Para la gestión de riesgos se consideran normas internacionales de referencia, elaboradas por el International Institute of All-Natural Refrigeration (IIAR), la American Society of Heating, Refrigerating and Air-Conditioning Engineers (ASHRAE) y la International Electrotechnical Commission (IEC) establecen criterios de diseño y seguridad; cuando intervienen fluidos inflamables, también se aplican lineamientos de la National Fire Protection Association (NFPA) sobre ventilación y prevención de incendios.
Las instalaciones HVACR modernas se proyectan con cargas ultrabajas y sistemas indirectos que limitan la exposición al refrigerante, manteniendo eficiencia con riesgo controlado.
Adicionalmente, el mercado ofrece bombas de calor de gran capacidad alimentadas por fuentes de energía renovable, junto con compresores alternativos y de tornillo, enfriadoras para aplicaciones estándar y de baja temperatura y sistemas de control inteligentes.
La experiencia en redes de calefacción y refrigeración distrital permite seleccionar la combinación más adecuada de bomba de calor y refrigerante para cada instalación. Este enfoque técnico respalda los procesos de electrificación y descarbonización industrial al sustituir combustibles fósiles por energías renovables sin comprometer la fiabilidad ni la rentabilidad.
Adaptación tecnológica y sectores de aplicación en la cadena de frío
Estas soluciones se aplican a sectores directamente vinculados con la cadena de frío, en particular la industria alimentaria y farmacéutica. Comprenden proyectos de calefacción y refrigeración distrital en servicios públicos, sistemas de alta precisión para la producción, distribución y almacenamiento de productos farmacéuticos a temperaturas ultrabajas y enfriamiento industrial para procesos químicos y petroquímicos sensibles.
En el ámbito alimentario abarcan carne y aves —desde el matadero hasta la distribución—, pescado y mariscos, panadería y pastelería, cervecerías, frutas y verduras, lácteos, así como fabricación y procesamiento de alimentos, donde la refrigeración es determinante para la seguridad y la calidad.
También incluyen la distribución y el almacenamiento de productos perecederos mediante el equipamiento de centros logísticos y cámaras frigoríficas con cadenas de suministro controladas por temperatura, contemplando diseño, implementación, mantenimiento y documentación de cumplimiento normativo. El objetivo es mejorar la productividad, reducir el consumo energético y recuperar calor residual mediante sistemas eficientes que integren descarbonización, cumplimiento regulatorio y uso de refrigerantes naturales en cada eslabón.
La ubicación del proyecto condiciona la tecnología: en plantas situadas en zonas agrícolas con baja densidad poblacional se prioriza la eficiencia energética con sistemas de amoníaco convencional; en centros de distribución fuera de las ciudades se emplean configuraciones en cascada de amoníaco y CO₂ o CO₂ transcrítico para reducir la carga de amoníaco; y en hubs urbanos o cámaras de menor escala se opta por CO₂ transcrítico o amoníaco de carga ultrabaja con circuitos indirectos, privilegiando la seguridad. Tendencias en refrigeración sustentable, eficiencia energética y descarbonización.
El desarrollo de la cadena de frío exige reforzar la eficiencia energética, cumplir con las normativas locales y reducir el consumo de agua ante la creciente irregularidad climática. Se incorporan tecnologías automatizadas, variadores de velocidad, eyectores, economizadores y configuraciones con mayor redundancia para optimizar rendimiento y seguridad.
La integración de sensores de vibración y de calidad de aceite permite recopilar datos en tiempo real y avanzar hacia el mantenimiento predictivo.
Estas tendencias, junto con el uso de refrigerantes naturales, orientan la evolución de la refrigeración sustentable hacia esquemas compatibles con los objetivos de descarbonización y con la conservación adecuada de alimentos, medicamentos y otros productos sensibles.
La refrigeración sustentable se consolida como un componente técnico esencial para integrar eficiencia energética, reducción de emisiones y continuidad operativa.
Empresas como Johnson Controls participan en el desarrollo e implementación de soluciones basadas en refrigerantes naturales y diseños de alta eficiencia, en un entorno de mayores exigencias regulatorias y condiciones climáticas más extremas.
