Featured image of post T-MEC en revisión:la encrucijada automotriz frente a China

T-MEC en revisión:la encrucijada automotriz frente a China

Dra. Rocio Mendez

La próxima revisión del T-MEC no será un trámite técnico más, sino una prueba de resistencia para la industria automotriz en la región Norteamericana.

En el centro del debate se cuestiona: ¿puede la región mantener su competitividad global mientras eleva las barreras de entrada y fortalece su contenido regional frente al avance de autos chinos en el continente? La evolución de las reglas de origen refleja esta tensión.

Bajo el TLCAN, bastaba con que el 62% de un vehículo fuera producido en la región para gozar de beneficios arancelarios.

En cambio, con el T-MEC, el umbral se elevó al 75% y no se descarta que para 2027 alcance hasta 85% en vehículos convencionales. La lógica parece clara: incentivar la relocalización productiva y reducir la dependencia de insumos externos. Sin embargo, la realidad industrial es más compleja.

El incremento de aranceles que México aplica a más de 1,400 fracciones arancelarias, especialmente dirigidas a insumos provenientes de Asia, ha encarecido los costos de producción.

Paradójicamente, esta política busca fortalecer la industria regional, pero al mismo tiempo presiona su estructura de costos en un contexto global altamente competitivo.

La industria automotriz, que aporta cerca del 4% del PIB nacional y más del 20% del manufacturero, no tiene margen para perder eficiencia.

De acuerdo con datos del INEGI correspondientes a noviembre de 2025, el mercado interno registró la venta de 148 mil 361 vehículos ligeros.

Sin embargo, la producción mostró una contracción de 8.4% interanual, al ubicarse en 322 mil 205 unidades, mientras que las exportaciones descendieron a 279 mil 342 vehículos. Lo que significa que, en una industria donde el 88% de la producción se destina a mercados externos (principalmente a Estados Unidos), cualquier distorsión en costos o reglas impacta directamente en su viabilidad.

Además, mientras América del Norte ajusta sus reglas, China avanza con una estrategia pragmática. La llegada de marcas como GAC Motor y Chirey a México, con planes de establecer plantas ensambladoras, no solo responde a una lógica de expansión comercial, sino a una sofisticada adaptación al marco regulatorio. Producir en territorio mexicano les permitiría cumplir con las reglas de origen del T-MEC, evitar aranceles y competir en igualdad de condiciones -o incluso con ventaja frente a fabricantes tradicionales.

Este movimiento revela una incongruencia estructural: las mismas reglas diseñadas para fortalecer la integración regional podrían facilitar la entrada de nuevos competidores globales qué saben manejarse bajo esas condiciones.

Más aún, su apuesta por vehículos híbridos y eléctricos introduce un elemento adicional de presión en una industria que aún transita hacia la electrificación.

El dilema es evidente. Por un lado, Estados Unidos impulsa políticas para contener la influencia china en la región, respaldada por medidas arancelarias y una narrativa de seguridad económica. Por otro lado, la integración productiva de América del Norte depende de cadenas de suministro globales que, en muchos casos, tienen a Asia como actor clave.

México se encuentra en el punto medio de esta tensión comercial. Su atractivo como plataforma manufacturera (por costos, ubicación y tratados comerciales) lo convierten en un terreno estratégico tanto para socios tradicionales como para nuevas alianzas.

Sin embargo, elevar el contenido regional sin fortalecer simultáneamente la base de proveedores locales puede convertirse en una meta difícil de alcanzar.

Por ello, la revisión del T-MEC debería ir más allá del endurecimiento de las reglas de origen. Su revisión debe ser vista como una estrategia comercial que combine exigencia con flexibilidad, en especial en áreas como nuevas tecnologías, electromovilidad y desarrollo de proveedores. De lo contrario, estaremos ante una región cerrada, proteccionista y menos competitiva.

Y, es en este contexto que la industria automotriz mexicana se enfrenta a una redefinición de su papel en la economía global.

Es evidente que debe integrarse más a Norteamérica por temas del Tratado y la cercanía geográfica, pero no debe perder de vista el cómo hacerlo sin dejar de lado la competitividad frente a un actor que ya entendió las reglas del juego y que está dispuesto a jugar con una mejor estrategia.

Somos un medio de comunicación multimedia especializado en noticias de negocios, economía y finanzas, enfocado en el norte de México.
Contacto: jonathan.monter@gmail.com